Todo ente que vive en la naturaleza tiene lo que se llama un SER. El SER es lo que hace que ese ente exista. Todos compartimos, en mayor o menor medida, ese ser. Ese SER es fuente de sabiduría, de creatividad, de bondad y de belleza. Por eso hay que ser tan respetuoso con la naturaleza, porque todos, al nivel del ser, constituímos una unidad. No basemos nuestra relación con la naturaleza en un simple deseo de manipularla, controlarla y dominarla, sino de una forma más creativa.
Este SER está cubierto y la vida es la oportunidad que todos tenemos para que ese ser cada vez esté más presente en nuestro caminar. Así es como vamos creciendo y evolucionando hasta alcanzar nuestra plenitud. A medida que ese ser que vive en nuestra profundidad se va desplegando más y más a través de las capas de nuestra personalidad, cuando miramos al mundo empezamos a ver un amplio campo de juego y un enorme mundo de posibilidades y de oportunidades. Nuestra vida se llena de agradecimiento y de celebración y es esa forma particular de observar, la que nos invita a movernos hacia aquello que vemos como algo que ofrece un valor añadido a nuestra vida.
Sin embargo, hay veces en que nuestro egoísmo, nuestro alejamiento de valores trascendentes y nuestra falta de interés por los demás, hacen que esa fuente de abundancia que es nuestro SER, permanezca dormido. Entonces, cuando miramos al mundo, contemplamos un espacio lleno de trampas, de dificultades y de peligros. Eso hace que estemos permanentemente en estado de alarma, tensos y sin un momento para relajarnos y disfrutar. Sin duda, esto es algo que puede llevarnos no sólo a vivir asustados, sino también a enfermar.
Dado que la realidad es un conjunto infinito de posibilidades, yo puedo relacionarme preferentemente con aquello que es difícil, incómodo y molesto y sentirme continuamente expuesto a peligros, y por lo tanto, vulnerable, o puedo relacionarme con aquello que me invita a crecer y a evolucionar.
Es cierto que todo está en la misma realidad, pero yo puedo fijarme y llevar mi atención exclusivamente a la parte más dura y difícil de mi existencia. Si así lo hago, mi vida se llenará de resentimiento, frustración y desesperanza. Si, al contrario, soy capaz de ver lo atractivo y valioso que hay en la vida, aunque existan dificultades y retos, no caeré en la sensación de impotencia o de desesperanza en la que se cae tan fácilmente cuando uno sólo se enfoca en lo que teme, en aquello que puede salir mal o en aquello que parece inaccesible.
NOSOTROS PODEMOS ELEGIR EL TIPO DE PERSONAS QUE QUEREMOS SER EN CADA MOMENTO Y ESTO VA A AFECTAR AL MUNDO QUE PODEMOS LLEGAR A PERCIBIR
Cuando afloran esa bondad y esa belleza que TODOS tenemos, las cosas se ven de forma diferente y somos capaces de hacer con alegría lo que de ninguna forma haríamos si eso mismo lo viéramos desde otra perspectiva. De eso se trata, de que CUANDO MIREMOS EN UNA DETERMINADA DIRECCIÓN EN NUESTRAS VIDAS, EN LUGAR DE VER SÓLO MUROS, BARRERAS, OBSTÁCULOS Y LIMITACIONES, VEAMOS ESE CAMPO DE JUEGO EN EL QUE UTILIZANDO NUESTROS TALENTOS, NUESTRAS CAPACIDADES Y NUESTROS RECURSOS, NO SÓLO ALCANCEMOS LAS METAS QUE PERSEGUIMOS, SINO QUE ADEMÁS, DISFRUTEMOS DEL PROCESO.
Cada uno de nosotros puede ser en cada instante de su vida una persona que con las cartas que le han tocado juega su mejor juego, o también podemos ser una persona que, le toquen las cartas que le toquen, siempre jugará una pobre mano.
Esta tarea de aflorar nuestro verdadero SER no es fácil y sin embargo, sí es posible, aunque requiera de nosotros un enorme compromiso. Son aquellos valores, que nos dirigen hacia nuestra plenitud, los que a base de practicarlos una y otra vez se convierten en virtudes. Son estas virtudes las que tienen el poder de hacer emerger en nosotros esa extraordinaria realidad que somos y que muchas veces permanece oculta bajo capas de ignorancia y de miedo.
Un primer paso que podemos dar es abrirnos con humildad y con entusiasmo a la idea de que dentro de nosotros, seamos ricos o pobres, estemos sanos o enfermos,tengamos un trabajo maravilloso o no tengamos trabajo, hay algo de extraordinaria grandeza, algo que viene determinado no por lo que tenemos, sino por lo que somos. Esto hará que nos respetemos más y que no nos empequeñezcamos ni nos humillemos a nosotros mismos cuando nos encontremos en circunstancias difíciles. Esta visión de lo que todos somos no sólo puede inspirarnos, sino que también puede sobrecogernos.
Siempre me ha gustado expresarme escribiendo, las palabras salen más fluídas y me permite profundizar más en mis pensamientos. Ahora mi camino está en la búsqueda de la serenidad y la confianza, y a ello me ayudan terapias como la Cráneo Sacral, el Reiki, el propio contacto con mis pacientes y amigos y la práctica del Aikido. Espero poder seguir avanzando y poco a poco ir consiguiendo metas que me ayuden a ser más feliz y a hacer más feliz al que me rodea.
martes, 5 de febrero de 2013
martes, 29 de enero de 2013
MÁS SOBRE EL MIEDO
Cuando entramos en este mundo con el miedo, se forman en nosotros una serie de creencias muy curiosas:
1º Hay algo profundamente inadecuado en nosotros.
2º El mundo es un lugar peligroso
3º Estamos completamente solos.
A partir de esa experiencia de pequeñez y de soledad, empezamos a desarrollar una estructura mental que se denomina EGO.

El EGO ha de ayudarnos a lograr varias cosas:
1º. Olvidar, ocultar o sobrellevar como sea nuestra percepción de fragilidad
2º. Superar, de la mejor manera posible, nuestra sensación de insignificancia y soledad.
3º. Ayudarnos a sobrevivir en un mundo percibido como separado de nosotros y hostil.
De aquí podrían partir tanto nuestra necesidad de buscar el control y la seguridad, como nuestra obsesión por aparecer como seres valiosos a los ojos de los demás, y también nuestra inclinación a pertenecer a un grupo, a una colectividad.
Si, verdaderamente nos sentimos tan frágiles y tan solos en medio de un mundo peligroso, no es de extrañar que nuestra vida esté llena de miedo y de tensión.
También de ahí emerge esa marcada obsesión por dominar y por evitar ser dominados que está en la base de muchos conflictos humanos y de todo comportamiento violento.
La importancia de convertirnos en observadores diferentes de la realidad es enorme, ya que vamos a comportarnos de acuerdo a lo que estamos percibiendo en cada momento. Si consiguiéramos darnos cuenta de hasta qué punto nuestra manera de prestar atención afecta a nuestra vida y a la de los demás, posiblemente tomaríamos decisiones muy diferentes de las que muchas veces tomamos.
1º Hay algo profundamente inadecuado en nosotros.
2º El mundo es un lugar peligroso
3º Estamos completamente solos.
A partir de esa experiencia de pequeñez y de soledad, empezamos a desarrollar una estructura mental que se denomina EGO.

El EGO ha de ayudarnos a lograr varias cosas:
1º. Olvidar, ocultar o sobrellevar como sea nuestra percepción de fragilidad
2º. Superar, de la mejor manera posible, nuestra sensación de insignificancia y soledad.
3º. Ayudarnos a sobrevivir en un mundo percibido como separado de nosotros y hostil.
De aquí podrían partir tanto nuestra necesidad de buscar el control y la seguridad, como nuestra obsesión por aparecer como seres valiosos a los ojos de los demás, y también nuestra inclinación a pertenecer a un grupo, a una colectividad.
Si, verdaderamente nos sentimos tan frágiles y tan solos en medio de un mundo peligroso, no es de extrañar que nuestra vida esté llena de miedo y de tensión.
También de ahí emerge esa marcada obsesión por dominar y por evitar ser dominados que está en la base de muchos conflictos humanos y de todo comportamiento violento.
La importancia de convertirnos en observadores diferentes de la realidad es enorme, ya que vamos a comportarnos de acuerdo a lo que estamos percibiendo en cada momento. Si consiguiéramos darnos cuenta de hasta qué punto nuestra manera de prestar atención afecta a nuestra vida y a la de los demás, posiblemente tomaríamos decisiones muy diferentes de las que muchas veces tomamos.
lunes, 28 de enero de 2013
SOBRE EL MIEDO
En el inconsciente hay dos fuerzas bien diferentes, una que nos anula y otra que nos ayuda.
- La parte que nos anula es donde están acumulados todos los pensamientos tóxicos que hemos tomado del entorno y la cultura. Ahí están también todos los pensamientos ponzoñosos que hemos ido generando a base de hacer evaluaciones e interpretaciones distorsionadas.
- En otro espacio del inconsciente se encuentra nuestra conciencia dormida, que es fuente de sabiduría y creatividad.
Cuando nos liberamos del miedo, este cambio en el estado mental favorece el despertar de esta última consciencia y es entonces cuando somos conscientes de aquello que nos limita, porque entra una luz que proyecta tal esplendor sobre las cosas que nos están limitando y quedan expuestas.
De la luz de la consciencia sale la compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás. Quien de verdad es compasivo entiende que todo el daño que nos causamos los hombres a nosotros mismos y a los demás no es por una maldad intrínseca, sino porque vivimos asustados, nos sentimos acorralados y eso nos vuelve intolerantes y agresivos. La compasión nos lleva a conectar con nuestro sufrimiento, con nuestra soledad, con nuestro miedo y con nuestra sensación de desesperanza. Somos compasivos cuando nos damos apoyo a nosotros mismos y a los demás. La compasión permite observarse con afecto y sin animosidad.
De la ACEPTACIÓN y de la COMPASIÓN surge una nueva forma de COMPRENSIÓN y una nueva forma de ver, que se acerca a lo que denominamos SABIDURÍA.
Igual que la luz disipa la oscuridad, la auténtica compasion disipa muchos de nuestros miedos.
- La parte que nos anula es donde están acumulados todos los pensamientos tóxicos que hemos tomado del entorno y la cultura. Ahí están también todos los pensamientos ponzoñosos que hemos ido generando a base de hacer evaluaciones e interpretaciones distorsionadas.
- En otro espacio del inconsciente se encuentra nuestra conciencia dormida, que es fuente de sabiduría y creatividad.
Cuando nos liberamos del miedo, este cambio en el estado mental favorece el despertar de esta última consciencia y es entonces cuando somos conscientes de aquello que nos limita, porque entra una luz que proyecta tal esplendor sobre las cosas que nos están limitando y quedan expuestas.
De la luz de la consciencia sale la compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás. Quien de verdad es compasivo entiende que todo el daño que nos causamos los hombres a nosotros mismos y a los demás no es por una maldad intrínseca, sino porque vivimos asustados, nos sentimos acorralados y eso nos vuelve intolerantes y agresivos. La compasión nos lleva a conectar con nuestro sufrimiento, con nuestra soledad, con nuestro miedo y con nuestra sensación de desesperanza. Somos compasivos cuando nos damos apoyo a nosotros mismos y a los demás. La compasión permite observarse con afecto y sin animosidad.
De la ACEPTACIÓN y de la COMPASIÓN surge una nueva forma de COMPRENSIÓN y una nueva forma de ver, que se acerca a lo que denominamos SABIDURÍA.
Igual que la luz disipa la oscuridad, la auténtica compasion disipa muchos de nuestros miedos.
jueves, 22 de noviembre de 2012
viernes, 28 de septiembre de 2012
¿QUÉ SIGNIFICA EL ESTRÉS EN EL CUERPO HUMANO?
"El estrés es la causa de, como mínimo, el 95% de las enfermedades; y el 5% restante fue causado por el estrés sufrido en un determinado momento por algún antepasado de esa persona." Dr. Bruce Lipton, Facultad de Medina de Stanford, 1998.
Existe una diferencia importante entre los temas circunstanciales que normalmente consideramos estresantes y el estrés fisiólogico que produce una enfermedad. El estrés fisiológico es el que se produce cuando nuestro sistema nervioso se desequilibra.
El sistema nervioso autónomo consta de dos partes, el sistema nervioso parasimpático, que se encarga del crecimiento, la salud y el mantenimiento corporal, así como de los procesos automáticos como la digestión, sistema endocrino, sistema inmunológico...; Y el sistema nervioso simpático, que funciona de forma mucho menos frecuente. El sistema nervioso simpático es lo que llamamos sistema de "pelea o de echa a correr", costituye la alarma. Es el que salva nustras vidas en un determinado momento de peligro. Cuando salta la "alarma", el flujo sanguíneo cambia por completo, ya no acude al estómago para ayudar a la digestión de los alimentos. Tampoco se dirige a los lóbulos frontales del cerebro para formar un pensamiento creativo; ni va hacia los riñones y el hígado. La gran parte de la sangre se dirige entonces a los músculos, porque tu organismo piensa que va a tener que luchar intensamente, o echar a correr lo más rápido posible, cuando algo amenaza su vida.
Por consiguiente, en esos instantes usted no necesita ponerse a digerir el alimento que ha ingerido, o que el hígado inicie un proceso de purificación de toxinas, o que los riñones equilibren la electrolisis, o que tenga pensamientos creativos; no puede emplear el tiempo en ninguna de esas cosas porque si no sobrevive en los próximos minutos todo lo demás carece de importancia.
Aunque todos esos cambios están pensados para salvar su vida, si se mantienen a lo largo del tiempo mediante un estrés continuo, pueden causar serios daños a los órganos, afectando de forma directa y específica a su sistema inmunológico.
Esto es lo que sucede a nivel orgánico, pero y a nivel celular ¿qué sucede? Todas nuestras células dejan de realizar su crecimiento normal, de salud y de mantenimiento del organismo. Las células se cierran totalmente, nada entra ni sale; por tanto, no reciben la debida nutrición, ni el oxígeno, ni los minerales... Tampoco se liberan de los productos de desecho ni de las toxinas mientras se encuentran bajo una situación de estrés. Toda la actividad corporal se para, excepto aquella que es imprescindible para la supervivencia. Esto causa un proceso de intoxicación en el interior de la célula que le impide su normal crecimiento. De hecho, el doctor Bruce Lipton dice que es así como generamos las enfermedades y los males genéticos.
El proceso de lucha o huye representa la respuesta necesaria para salvar nuestra vida en un momento de emergencia, pero no debe mantenerse durante largos periodos de tiempo. El problema radica en que una gran parte de las personas se mantiene en esa situación de forma prolongada. Y cuando esto es así, se producen resultados inevitables. Finalmente, algo se rompe y manifiesta un síntoma. Cuando existe un considerable número de síntomas, lo llamamos enfermedad. Así pues, una enfermedad se produce sencillamente cuando el debilitamiento de la cadena celular se quiebra por la presión de lo que denominamos estrés.
También se descubrió que las células que estaban adecuadamente dispuestas al crecimieto y a la curación se muestran literalmente inmunes a la enfermedad. Es decir, "Una célula que crece y se muestra sana es inmune a la enfermedad"
jueves, 13 de septiembre de 2012
LAS CUATRO PREGUNTAS BÁSICAS
Da igual la forma o filosofía que tengas para mirar o enfrentarte a la vida, te propongo cuatro preguntas básicas para contestarlas interiormente y así ser consciente de algunas de tus creencias.
La primera pregunta es si la vida es amistosa. Le preguntaron a Einstein qué era lo mas importante que se podía saber acerca del universo físico y él respondió: "La pregunta básica es si el universo es amistoso. Por supuesto es infinito, misteriosos y jamás sabremos todo lo que se puede saber sobre él, pero lo más importante es saber si está de tu parte o está en contra tuya".
Uno cree que algo es amistoso cuando eso reacciona a sus expectativas. Si la vida está de tu parte es posible que siempre esté de tu parte, incluso en aquellos momentos en que parece todo lo contrario. Todos hemos vivido experiencias de forma negativa, pasa un tiempo y ocurre algo que vivimos de forma positiva, y reflexionando nos damos cuenta de que si no hubiera pasado lo primero tampoco habría pasado lo segundo.
Uno decide y así es. La vida tiene una cosa muy curiosa y es que siempre te da la razón. Si crees que la gente es mala y que va a por ti, te aseguro que esa será la gente que atraerás a tu vida. Si tenemos una percepción de la vida o una creencia concreta, la vida nos la confirma. Es muy cómodo decir que te pasan cosas malas por culpa de los demás. Nadie es responsable de lo que ocurre en tu vida, sólo tú.
Si te ocurre algo que interpretas como desagradable es lógico que la primera reacción sea tristeza o enfado, lo importante es que esa reacción te dure el menor tiempo posible y preguntarte cómo eso que te ha pasado podría apoyarte ahora mismo o en el futuro. Cuando te planteas esa pregunta, por lo menos estás admitiendo varias posibilidades y amplías tu campo de visión, no te limitas sólo a ese hecho que al principio habías considerado desagradable y dejas de juzgar. En esos momentos la vida te suele dar la contestación.
La segunda pregunta es si nosotros creamos nuestras propias experiencias o somos víctimas de ellas. Y aquí tienes que definirte: o siempre eres víctima o siempre eres creador, las dos cosas no son posibles, o una u otra.
Si piensas que eres el creador de las cosas buenas que te ocurren, aplicando la misma lógica, habrá que admitir que también eres el creador de aquellas experiencias de las que no estás tan orgulloso. Cualquier cosa que te ocurre, de alguna forma la has creado tú. Esto es fácil de explicar pero difícil de entender si te arrolla un camión. Si después de atropellarte un camión en un paso de peatones te digo que esta experiencia te la has creado tú, me responderás que estoy loca y que eso no es cierto porque, entre otras cosas, no eres masoquista. No, no es que seamos masoquistas, lo que ocurre es que la vida nos ha dado un grito simplemente porque no hemos escuchado sus anteriores mensajes. Tú has crado una fuerza en una dirección, has creado un movimiento energético, autodestructivo y la vida te ha respondido con el camión. Los acontecimientos externos son una metáfora perfecta de nuestras creencias interiores. Exteriormente los opuestos se atraen, interiormente lo igual se atrae, ahora ya sabes cómo se crean las cosas, si uno cree que el mundo y las personas son antagónicas, uno suele atraer este tipo de personas a su vida o juzgar cualquier gesto de otra persona como algo que no te va a apoyar; normalmente, cuando te ocurren cosas que interpretas como desagradables, es porque has trasgredido alguna ley espiritual.
Todo lo que ocurre es una creación global que solemos ver de forma fragmentada, es decir como acontecimientos aislados y sin relación; como sólo vemos los últimos pasos de todo el proceso, creemos que se trata de una relación causa-efecto, lo que nos convierte en víctima y parece que todo lo que ocurre está fuera de nuestro control. El proceso creativo tiene poder, que es lo que manifestamos y proyectamos en el mundo. Esta proyección del poder personal es como darle vida a nuestra creación, aunque como la vivimos no siempre es agradable. Hay mucha gente que no quiere aceptar que todo lo que nos ocurre lo hemos atraído nosotros, como tampoco aceptan que haya gente que elija nacer en la India, o tener unos padres que le maltraten. Hay que tener en cuenta dos cosas a este respecto, primera no elige el ego sino el alma; y segundo, una vida entera representa sólo un pestañeo, un abrir y cerrar los ojos en el contexto de la eternidad. El alma es eterna.
Estas preguntas no son para analizarlas intelectualmente, son para experimentarlas. Ten en cuenta la posibilidad de que la vida funcione de otra manera y espera a ver qué pasa. Cuando pasa algo agradable no nos queda grabado. Uno se abre y la energía fluye libremente, por eso es más difícil cuando uno se lo pasa bien acordarse de demasiados detalles.
La tercera pregunta es si estamos locos. Estar loco es una referencia social, entre lo aceptable y lo no aceptable. La locura es relativa, todos estamos un poco locos porque todos tenemos pensamientos, experiencias y reacciones distintas. Por definición estamos locos, somos diferentes de la misma manera que nos distinguimos por nuestras huellas dactilares.
Hay que tener en cuenta dos aspectos; primero, se gasta una enorme cantidad de energía intentando convencerse uno mismo de que no está loco. Suelta el control de tu propia mente, acepta tus pensamientos y aprovecha esta energía perdida.
Segundo, la aceptación de las locuras o de las ideas que te parecen locuras, son el primer paso para llegar a un nivel que está por encima de esta tercera pregunta, que es dejar de juzgar si estas loco o no. No tienes por qué identificarte con tus pensamientos. Cuando se te ocurre algo, te parece que el cuerpo tenga que acompañar con alguna acción al pensamiento. Hay una identificación con los pensamientos que hace que te enganches a ellos. No hay que implicar al cuerpo siempre que se te pasa algo por la cabeza. Debemos vernos a nosotros mismos como almas, como seres energéticos. Un alma no está nunca enferma, no la puedes matar. Nuestras relaciones son energéticas, de alma a alma. Físicamente la relación puede ser de padre a hijo pero el amor no es una relación física, es energética.
Pregúntate hasta qué punto eres lo suficientemente rico para darte cuenta de que todo lo que pasa por tu mente, incluso lo que llamas locuras, tiene un aspecto beneficioso para ti.
La cuarta pregunta es si somos estúpidos. A cada instante uno puede preguntarle a la vida sobre un hecho determinado y cada pregunta incluye la respuesta sí o no, las estadísticas no sirven. Ser estúpido es poner de antemano límites que no tienen por qué estar.
Hay personas, algunas incluso con varios títulos académicos a las que considero estúpidas porque ellas mismas se ponen limitaciones al ir de entendidas. Uno se cree que porque una cosa ha ocurrido cien veces de una manera ya no puede ser de una manera distinta y eso es vivir el pasado.
Cuando debas tomar una decisión entre lo conocido y lo desconocido, elige lo desconocido y asume un grado de riesgo; piensa en lo peor que puede pasar, a veces lo peor no es tan malo y te puedes arriesgar.
La educación y la experiencia tienden a hacernos estúpidos; la base de la educación es que el pasado trae el futuro y esto no es correcto, es el presente el que trae el futuro. La vida no intenta mantener sus secretos, tú debes tener ojos para verlos.
Si vives estas cuatro preguntas, uno de los resultados con mayor trascendencia es que empiezas a escuchar la información de tu interior. Si sabes cómo empezar a relacionarte con este idioma creativo interior, te parece que has montado en una nave espacial y estás en otro planeta, porque todo lo que antes no tenía vida ahora la tiene y además te habla.
Da igual la forma o filosofía que tengas para mirar o enfrentarte a la vida, te propongo cuatro preguntas básicas para contestarlas interiormente y así ser consciente de algunas de tus creencias.
La primera pregunta es si la vida es amistosa. Le preguntaron a Einstein qué era lo mas importante que se podía saber acerca del universo físico y él respondió: "La pregunta básica es si el universo es amistoso. Por supuesto es infinito, misteriosos y jamás sabremos todo lo que se puede saber sobre él, pero lo más importante es saber si está de tu parte o está en contra tuya".
Uno cree que algo es amistoso cuando eso reacciona a sus expectativas. Si la vida está de tu parte es posible que siempre esté de tu parte, incluso en aquellos momentos en que parece todo lo contrario. Todos hemos vivido experiencias de forma negativa, pasa un tiempo y ocurre algo que vivimos de forma positiva, y reflexionando nos damos cuenta de que si no hubiera pasado lo primero tampoco habría pasado lo segundo.
Uno decide y así es. La vida tiene una cosa muy curiosa y es que siempre te da la razón. Si crees que la gente es mala y que va a por ti, te aseguro que esa será la gente que atraerás a tu vida. Si tenemos una percepción de la vida o una creencia concreta, la vida nos la confirma. Es muy cómodo decir que te pasan cosas malas por culpa de los demás. Nadie es responsable de lo que ocurre en tu vida, sólo tú.
Si te ocurre algo que interpretas como desagradable es lógico que la primera reacción sea tristeza o enfado, lo importante es que esa reacción te dure el menor tiempo posible y preguntarte cómo eso que te ha pasado podría apoyarte ahora mismo o en el futuro. Cuando te planteas esa pregunta, por lo menos estás admitiendo varias posibilidades y amplías tu campo de visión, no te limitas sólo a ese hecho que al principio habías considerado desagradable y dejas de juzgar. En esos momentos la vida te suele dar la contestación.
La segunda pregunta es si nosotros creamos nuestras propias experiencias o somos víctimas de ellas. Y aquí tienes que definirte: o siempre eres víctima o siempre eres creador, las dos cosas no son posibles, o una u otra.
Si piensas que eres el creador de las cosas buenas que te ocurren, aplicando la misma lógica, habrá que admitir que también eres el creador de aquellas experiencias de las que no estás tan orgulloso. Cualquier cosa que te ocurre, de alguna forma la has creado tú. Esto es fácil de explicar pero difícil de entender si te arrolla un camión. Si después de atropellarte un camión en un paso de peatones te digo que esta experiencia te la has creado tú, me responderás que estoy loca y que eso no es cierto porque, entre otras cosas, no eres masoquista. No, no es que seamos masoquistas, lo que ocurre es que la vida nos ha dado un grito simplemente porque no hemos escuchado sus anteriores mensajes. Tú has crado una fuerza en una dirección, has creado un movimiento energético, autodestructivo y la vida te ha respondido con el camión. Los acontecimientos externos son una metáfora perfecta de nuestras creencias interiores. Exteriormente los opuestos se atraen, interiormente lo igual se atrae, ahora ya sabes cómo se crean las cosas, si uno cree que el mundo y las personas son antagónicas, uno suele atraer este tipo de personas a su vida o juzgar cualquier gesto de otra persona como algo que no te va a apoyar; normalmente, cuando te ocurren cosas que interpretas como desagradables, es porque has trasgredido alguna ley espiritual.
Todo lo que ocurre es una creación global que solemos ver de forma fragmentada, es decir como acontecimientos aislados y sin relación; como sólo vemos los últimos pasos de todo el proceso, creemos que se trata de una relación causa-efecto, lo que nos convierte en víctima y parece que todo lo que ocurre está fuera de nuestro control. El proceso creativo tiene poder, que es lo que manifestamos y proyectamos en el mundo. Esta proyección del poder personal es como darle vida a nuestra creación, aunque como la vivimos no siempre es agradable. Hay mucha gente que no quiere aceptar que todo lo que nos ocurre lo hemos atraído nosotros, como tampoco aceptan que haya gente que elija nacer en la India, o tener unos padres que le maltraten. Hay que tener en cuenta dos cosas a este respecto, primera no elige el ego sino el alma; y segundo, una vida entera representa sólo un pestañeo, un abrir y cerrar los ojos en el contexto de la eternidad. El alma es eterna.
Estas preguntas no son para analizarlas intelectualmente, son para experimentarlas. Ten en cuenta la posibilidad de que la vida funcione de otra manera y espera a ver qué pasa. Cuando pasa algo agradable no nos queda grabado. Uno se abre y la energía fluye libremente, por eso es más difícil cuando uno se lo pasa bien acordarse de demasiados detalles.
La tercera pregunta es si estamos locos. Estar loco es una referencia social, entre lo aceptable y lo no aceptable. La locura es relativa, todos estamos un poco locos porque todos tenemos pensamientos, experiencias y reacciones distintas. Por definición estamos locos, somos diferentes de la misma manera que nos distinguimos por nuestras huellas dactilares.
Hay que tener en cuenta dos aspectos; primero, se gasta una enorme cantidad de energía intentando convencerse uno mismo de que no está loco. Suelta el control de tu propia mente, acepta tus pensamientos y aprovecha esta energía perdida.
Segundo, la aceptación de las locuras o de las ideas que te parecen locuras, son el primer paso para llegar a un nivel que está por encima de esta tercera pregunta, que es dejar de juzgar si estas loco o no. No tienes por qué identificarte con tus pensamientos. Cuando se te ocurre algo, te parece que el cuerpo tenga que acompañar con alguna acción al pensamiento. Hay una identificación con los pensamientos que hace que te enganches a ellos. No hay que implicar al cuerpo siempre que se te pasa algo por la cabeza. Debemos vernos a nosotros mismos como almas, como seres energéticos. Un alma no está nunca enferma, no la puedes matar. Nuestras relaciones son energéticas, de alma a alma. Físicamente la relación puede ser de padre a hijo pero el amor no es una relación física, es energética.
Pregúntate hasta qué punto eres lo suficientemente rico para darte cuenta de que todo lo que pasa por tu mente, incluso lo que llamas locuras, tiene un aspecto beneficioso para ti.
La cuarta pregunta es si somos estúpidos. A cada instante uno puede preguntarle a la vida sobre un hecho determinado y cada pregunta incluye la respuesta sí o no, las estadísticas no sirven. Ser estúpido es poner de antemano límites que no tienen por qué estar.
Hay personas, algunas incluso con varios títulos académicos a las que considero estúpidas porque ellas mismas se ponen limitaciones al ir de entendidas. Uno se cree que porque una cosa ha ocurrido cien veces de una manera ya no puede ser de una manera distinta y eso es vivir el pasado.
Cuando debas tomar una decisión entre lo conocido y lo desconocido, elige lo desconocido y asume un grado de riesgo; piensa en lo peor que puede pasar, a veces lo peor no es tan malo y te puedes arriesgar.
La educación y la experiencia tienden a hacernos estúpidos; la base de la educación es que el pasado trae el futuro y esto no es correcto, es el presente el que trae el futuro. La vida no intenta mantener sus secretos, tú debes tener ojos para verlos.
Si vives estas cuatro preguntas, uno de los resultados con mayor trascendencia es que empiezas a escuchar la información de tu interior. Si sabes cómo empezar a relacionarte con este idioma creativo interior, te parece que has montado en una nave espacial y estás en otro planeta, porque todo lo que antes no tenía vida ahora la tiene y además te habla.
jueves, 16 de agosto de 2012
"DEDICO DEMASIADO TIEMPO A MI TRABAJO"
El problema no es trabajar muchas horas al día, sino el impulso vital que hay detrás de ese trabajo.
Si detrás del hecho de dedicar muchas horas a una actividad encontramos un impulso constructivo, el resultado será seguramente satisfactorio. El problema aparece cuando ese esfuerzo está sustentado en el miedo: miedo a la incertidumbre, miedo al fracaso, miedo al rechazo social, miedo a la soledad...
No importa que dedique muchas horas al trabajo, lo importante es el sentido que le dé a eso.
Si tienen un sentido, un sentido que entronque con sus deseos verdaderos, no notará el esfuerzo, e incluso aprenderá instintivamente a dosificarlo. Y aún más; si en el fondo todo tiene un sentido, tampoco le importará demasiado el fracaso, pues aunque le destruyan la fortaleza sabrá que puede volver a levantarla. Por supuesto, se sentirá momentáneamente triste o decepcionado, pero siempre le quedará una base sobre la que volver a edificar.
El problema no es trabajar muchas horas al día, sino el impulso vital que hay detrás de ese trabajo.
Si detrás del hecho de dedicar muchas horas a una actividad encontramos un impulso constructivo, el resultado será seguramente satisfactorio. El problema aparece cuando ese esfuerzo está sustentado en el miedo: miedo a la incertidumbre, miedo al fracaso, miedo al rechazo social, miedo a la soledad...
No importa que dedique muchas horas al trabajo, lo importante es el sentido que le dé a eso.
Si tienen un sentido, un sentido que entronque con sus deseos verdaderos, no notará el esfuerzo, e incluso aprenderá instintivamente a dosificarlo. Y aún más; si en el fondo todo tiene un sentido, tampoco le importará demasiado el fracaso, pues aunque le destruyan la fortaleza sabrá que puede volver a levantarla. Por supuesto, se sentirá momentáneamente triste o decepcionado, pero siempre le quedará una base sobre la que volver a edificar.
jueves, 1 de marzo de 2012
LA MEDICINA DEL ALMA
Hace tiempo cayó en mis manos este libro pero no le presté atención y es ahora cuando me ha "llamado" y como creo que todo "pasa por algo",sinceramente, éste era el momento para leerlo. El libro es " La medicina del alma", de Eric Rolf. Iré poniendo cosillas que me han hecho reflexionar o, incluso, apoyar mis ideas actuales sobre las dolencias, enfermedades que sufrimos todos, el por qué surgen y qué nos tienen que decir, qué debemos aprender con ellas o de ellas. Es una opinión, que por lo que podéis ver no es muy muy personal, así que para aquel que esté abierto a ver otra visión de las enfermedades aquí van unos fragmentos...
¿ Te has preguntado alguna vez por qué existen las enfermedades?
¿Por qué nos damos golpes o sufrimos accidentes?
Si hay una causa para un resfriado que solemos atribuir a cambios bruscos de temperatura o a la acción de los virus, ¿Por qué no hay una causa para darnos un golpe en la rodilla? ¿Crees realmente que las cosas ocurren porque sí, que son fruto de la casualidad, o que somos víctimas del Universo?
La casualidad se define como aquello que sucede sin que conozcamos sus reglas, es decir que ocurre porque sí. Estoy de acuerdo con la definición, porque cuando conoces las reglas la casualidad desaparece. Todo ocurre por algún motivo, tú mismo te darás cuenta de que las casualidades no existen.
La esencia conceptual de la Medicina del Alma se puede describir de la manera siguiente:
La vida es una sola y consciente totalidad que está en una constante y creativa comunicación con cada una de sus partes o aspectos. La vida sabe lo que hace y nos lo comunica.
La vida nos habla en susurros, si no podemos escuchar nos habla mas alto. Si aún no podemos o sabemos entender o no queremos escuchar, nos sigue hablando más y más alto hasta que nos da un grito. Ese grito es el dolor, la enfermedad o el accidente.
La enfermedad y su patrón de síntomas, el dolor y la incomodidad, están mas relacionados con el tono de voz. En este sentido un cáncer es un grito bastante más alto que un resfriado. Lo que sí tiene mayor importancia es el lugar del cuerpo en el que se han producido esos síntomas y los órganos relacionados con la condición. Éstos nos pueden decir de forma muy especifica la naturaleza y el sentido del mensaje.
A la vez que entendemos el mensaje, lo integramos y aceptamos su sabiduría o sugerencia, el órgano empieza a curarse rápidamente, tanto que a veces aparenta hasta como magia o un pequeño milagro.
Aparte de su función a nivel operativo, cada órgano interno y externo es a la vez una especie de archivo metafórico de distintos aspectos de nuestra vida personal. Una dolencia en un órgano nos indica que esa parte de nuestra vida esta fuera de equilibrio y por eso nos está llamando la atención.
Es decir, que nuestra atención consciente y en consecuencia nuestra personalidad está fragmentada y se dirige a distintos momentos de nuestro pasado impidiéndonos tener toda nuestra atención disponible en el presente. Como ejemplo imaginemos a tres personas que ven a un perro, un cachorro. La primera, a los siete años fue atacada y seriamente herida por un perro. La segunda a la misma edad, tenía perros y cachorros en casa y se pasaba las horas jugando con ellos. La tercera, por la razón que sea, jamás ha visto un perro, ni nada que se le parezca. Aunque el ejemplo es poco realista, nos sirve para darnos cuenta que sólo la tercera persona tiene toda su atención puesta en el perro del presente. Tanto la primera como la segunda reparten su atención entre el pasado y las distintas posibilidades futuras, sean negativas o positivas.
Para muchos de nosotros el futuro no es algo realmente nuevo. Más bien es el pasado arreglado o expandido pero sigue siendo más del mismo pasado. Vivir el presente es vivir tanto la novedad como el misterio del momento y para eso uno requiere ser nuevo en cada instante, tal vez como dicen los yoguis, con cada respiración.
¿ Te has preguntado alguna vez por qué existen las enfermedades?
¿Por qué nos damos golpes o sufrimos accidentes?
Si hay una causa para un resfriado que solemos atribuir a cambios bruscos de temperatura o a la acción de los virus, ¿Por qué no hay una causa para darnos un golpe en la rodilla? ¿Crees realmente que las cosas ocurren porque sí, que son fruto de la casualidad, o que somos víctimas del Universo?
La casualidad se define como aquello que sucede sin que conozcamos sus reglas, es decir que ocurre porque sí. Estoy de acuerdo con la definición, porque cuando conoces las reglas la casualidad desaparece. Todo ocurre por algún motivo, tú mismo te darás cuenta de que las casualidades no existen.
La esencia conceptual de la Medicina del Alma se puede describir de la manera siguiente:
La vida es una sola y consciente totalidad que está en una constante y creativa comunicación con cada una de sus partes o aspectos. La vida sabe lo que hace y nos lo comunica.
La vida nos habla en susurros, si no podemos escuchar nos habla mas alto. Si aún no podemos o sabemos entender o no queremos escuchar, nos sigue hablando más y más alto hasta que nos da un grito. Ese grito es el dolor, la enfermedad o el accidente.
La enfermedad y su patrón de síntomas, el dolor y la incomodidad, están mas relacionados con el tono de voz. En este sentido un cáncer es un grito bastante más alto que un resfriado. Lo que sí tiene mayor importancia es el lugar del cuerpo en el que se han producido esos síntomas y los órganos relacionados con la condición. Éstos nos pueden decir de forma muy especifica la naturaleza y el sentido del mensaje.
A la vez que entendemos el mensaje, lo integramos y aceptamos su sabiduría o sugerencia, el órgano empieza a curarse rápidamente, tanto que a veces aparenta hasta como magia o un pequeño milagro.
Aparte de su función a nivel operativo, cada órgano interno y externo es a la vez una especie de archivo metafórico de distintos aspectos de nuestra vida personal. Una dolencia en un órgano nos indica que esa parte de nuestra vida esta fuera de equilibrio y por eso nos está llamando la atención.
Es decir, que nuestra atención consciente y en consecuencia nuestra personalidad está fragmentada y se dirige a distintos momentos de nuestro pasado impidiéndonos tener toda nuestra atención disponible en el presente. Como ejemplo imaginemos a tres personas que ven a un perro, un cachorro. La primera, a los siete años fue atacada y seriamente herida por un perro. La segunda a la misma edad, tenía perros y cachorros en casa y se pasaba las horas jugando con ellos. La tercera, por la razón que sea, jamás ha visto un perro, ni nada que se le parezca. Aunque el ejemplo es poco realista, nos sirve para darnos cuenta que sólo la tercera persona tiene toda su atención puesta en el perro del presente. Tanto la primera como la segunda reparten su atención entre el pasado y las distintas posibilidades futuras, sean negativas o positivas.
Para muchos de nosotros el futuro no es algo realmente nuevo. Más bien es el pasado arreglado o expandido pero sigue siendo más del mismo pasado. Vivir el presente es vivir tanto la novedad como el misterio del momento y para eso uno requiere ser nuevo en cada instante, tal vez como dicen los yoguis, con cada respiración.
domingo, 26 de febrero de 2012
ORACIÓN BASADA EN LA ORACIÓN GESTÁLTICA DE FRITZ PERLS POR SERGIO SINAY
"No he venido a este mundo
a cumplir tus expectativas.
No has venido a este mundo
a cumplir mis expectativas.
Yo hago lo que hago,
tú haces lo que haces.
Yo soy yo, un ser completo aún con
mis carencias,
Tú eres tú, un ser completo aún con
tus carencias.
Si nos encontramos y nos aceptamos,
si nos aceptamos y nos respetamos,
si somos capaces
de no cuestionar nuestras diferencias
y de celebrar juntos nuestros
misterios,
podremos caminar el uno junto al otro;
ser mutua y respetuosa,
sagrada y amorosa compañía
en nuestro camino.
Si eso es posible puede ser
maravilloso,
si no, no tiene remedio."
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