lunes, 15 de abril de 2013

¿QUÉ ES PARA TI PERDONAR? ¿ES OLVIDAR?

        "Para mí perdonar no es sinónimo de olvidar, sino que consiste en que, sin olvidar lo que ha pasado, y subrayando que es bueno que conozcamos que las cosas ocurrieron así, esos acontecimientos no generen rechazo hacia la persona "perdonada" aunque sí pueda rechazarse sin paliativos lo que pudo haber hecho.

     Es antinatural pedir a alguien que olvide. Lo ocurrido permanece en la memoria. Y la memoria que más se afianza es la emocional. Si somos precisos con las palabras, olvidar implica borrar u registro en la memoria. Pero yo no puedo borrar, a voluntad, por más que quiera, un registro en la memoria. Lo que sí puedo conseguir es que ese registro tenga un peso determinado y no uno mayor de lo que le corresponde. De lo contrario, mi vida puede quedar esclavizada por ese recuerdo.

     El perdón reduce, o incluso anula, el peso negativo de las malas experiencias de mi vida. Puedo perdonar a una persona y sencillamente no querer volver a verla nunca más. Pensaré: "aquello ocurrió. Te perdono, no siento ira contra ti, no tengo ningún deseo de venganza pero tus valores y los míos no son compatibles, no tengo por qué vivir contigo".

      Olvidar no necesariamente es bueno. Imaginad que alguien ha abusado de vosotros. Eso te ha llevado a la ira, al odio, al rechazo.. Con todo, llega un momento en que perdonas y dices: " Me acuerdo de que abusaste de mí. Lo recuerdo, y aún así, te perdono, y de este modo te dejo marchar y me libero a mí mismo..." El perdón libera mucho más al que perdona que al perdonado.

¿Y ese no olvidar no puede entenderse como rencor?

     Somos frágiles, vulnerables e imperfectos y, aún así, también somos extraordinarios. Una cosa es reconocer que el recuerdo emocional  existe y otra cosa es que uno viva anclado a ese recuerdo.

      Lo que hemos vivido forma parte de lo que somos, pero no necesariamente determina mi forma de vivir y de relacionarme con los demás, aunque pueda, eso sí, condicionarla.

      A quien vive en el rencor y el resentimiento, algo le come por dentro, porque no se ha liberado, no ha perdonado. El perdón ayuda a construir un futuro que no sea una simple prolongación del pasado.

¿Y si tengo un trauma es porque no perdono?

     No necesariamente. "




Mario Alonso Puig. del Libro "La respuesta"

jueves, 4 de abril de 2013

LA LIBRE ELECCIÓN DEL SER HUMANO

       ¿Qué es el mal? El mal es todo aquello que atenta contra la naturaleza humana por privación de un bien necesario. Por ejemplo, ¿es la ceguera un mal? Lo es, ya que te priva de un bien necesario que es la visión.
     Hay que distinguir entre los males físicos y los males morales. Un mal moral es todo aquello que te impide desarrollarte como ser humano, florecer y alcanzar tu plenitud.
     Si aceptamos que hay gente que nace determinada a ser mala, no podemos determinar que el ser humano es libre. Sí podemos decir que hay condiciones temperamentales que pueden generar una mayor inclinación al mal. Pero yo, en el ejercicio de mi voluntad libre puedo elegir no dejarme arrastrar por mi tendencia. También puedo renunciar al ejercicio de mi voluntad y dejarme llevar por la facilidad. Puedo tomar una posición de víctima..., es decir, por ejemplo: "mi familia me ha humillado desde que nací; lo normal es que yo esté determinado a humillar también a la mía". Esto no se sostiene, porque si bien hay personas que han pasado por esta situación y han hecho de sus vidas una advertencia, hay otras muchas que ante las mismas circunstancias han hecho de sus vidas un ejemplo enormemente inspirador.

      Somos espíritus encarnados. Y por eso, aunque en nuestro interior hay una inclinación a dominar a los demás, también hay una inclinación hacia el encuentro a través de la compasión y el amor.

     Los indios navajos en Nuevo México cuentan una historia preciosa que es la base de su filosofía: "Dentro de mí está teniendo lugar una gran batalla: por un lado está el águila majestuosa. Todas las acciones del águila están llenas de verdad, de bondad y de belleza. el águila que habita dentro de mí vuela por encima de las nubes. Y aunque a veces baja a los valles, siempre deposita sus huevos en la cumbre de las altas montañas. Pero dentro de mí, también vive un terrible lobo. Él representa lo peor que hay en mí, se sustenta sobre mis propias caídas y justifica su presencia diciendo que él es también parte de mí. ¿Quién ganará esta gran batalla? Aquel a quien yo cada día alimente".
        ¿Y cómo se entrena uno para aplacar al lobo? El lobo se nutre, fundamentalmente, del ensimismamiento, del narcisismo, de la autosuficiencia, del creerse más que los demás y de estar obsesionado con ser valorado y reconocido por lo que eres y por lo que haces. Cuando el egocentrismo alcanza ese nivel el lobo está en su terreno.
    Un filósofo austríaco, Martin Buber, decía que cuando nos convertimos en el centro del círculo, entonces somos incapaces de ver las inquietudes y las necesidades de los demás. Es entonces cuando alimentamos al lobo. Sin embargo, cuando comprendemos que todos tenemos sueños, tristezas y necesidades y ayudamos a otros a alcanzar sus sueños, a mitigar sus tristezas y a cubrir sus necesidades, entonces es como si abandonáramos ese círculo de nuestro egocentrismo y facilitáramos que apareciese una elipse. La elipse tiene dos centros que somos tú y yo. Cuando en nuestra relación construimos una elipse estamos alimentando al águila.


lunes, 18 de marzo de 2013

SOBRE EL AMOR A UNO MISMO

    Si no te amas a ti mismo nunca podrás amar a nadie. Si tú no eres amoroso contigo no puedes ser amoroso con nadie.  Lo que quiera que eres contigo mismo lo eres con los demás. Deja que eso sea una referencia básica. Si te odias a ti mismo, odiarás a los demás. Y te han instruido a odiarte, a despreciarte a ti mismo. Nadie te ha dicho:"Ámate a ti mismo". Incluso la idea parece absurda:¿amarse a sí mismo? La propia idea no tiene sentido:¿amarse a sí mismo? Siempre creemos que para amar necesitamos a alguien. Pero si no puedes amarte a ti mismo no podrás practicarlo con los demás.

           Te han dicho- te han condicionado constantemente-, diciéndote que tú no vales para nada. De todas partes has recibido el mensaje de que  no eres como deberías ser, que no eres válido tal como eres. Y en tu cabeza hay muchos requisitos de cómo deberías ser. Y esos deberías son casi imposibles de colmar.Y cuando no los puedes colmar, cuando te quedas corto, te sientes indigno, y surge un profundo desprecio interior hacia ti mismo.

          ¿Cómo puedes amar a alguien? ¿Con tanto desprecio, dónde vas a encontrar el amor? Solamente pretendes, solamente te muestras enamorado. Pero en lo más profundo no estás enamorado, no puedes estarlo. Esas pretensiones están bien para unos días, hasta que el color se diluye y la realidad se hace patente.

           El primer paso es: acéptate tal como eres, descarta todos los deberías. ¡No cargues con ningún deberías en tu corazón! No tienes que ser otro, no tienes que ser de otra forma. La existencia no espera de ti algo que no eres; solamente espera que seas tú mismo. Relájate y sé simplemente tú mismo. Sé respetuoso con tu individualidad. Y ten el coraje de rubricar tu propia firma. Deja de copiar la firma de otros.

          La existencia no espera de ti que te conviertas en un Jesús, en un Buda o un Ramakrishna. Simplemente se espera de ti que seas tú mismo. Es una suerte que Jesús nunca tratara de ser como Abraham o Moisés, y fuese Jesús. Es una suerte que Buda nunca tratara de ser como Patanjali o Krishna, y gracias a ello fue Buda.

         Cuando no trates de ser alguien que no eres, entonces naturalmente te relajas. Y una belleza empieza a aflorar. Entonces irradias grandeza, esplendor, armonía, porque cesa el conflicto, no tienes que ir a ninguna parte, no tienes que luchar para conseguir algo, no tienes que forzar nada, no tienes que presionarte y ser violento contigo. Te vuelves inocente.

        En esa inocencia sentirás compasión y amor hacia ti mismo. Te sentirás tan contento contigo mismo que aunque Dios venga y llame a tu puerta y te diga: "¿Te gustaría ser otra persona?" Le dirías: "¿Te has vuelto loco? Gracias, pero no trates de hacer eso conmigo. Soy perfecto tal como soy".

       En el momento que puedes decirle a Dios "Soy perfecto como soy, soy feliz tal como soy", a esto en Oriente lo llamamos "shraddha", confianza. Te has  aceptado a ti mismo y en esa aceptación has aceptado al creador. Rechazándote a ti mismo rechazas a tu creador.

      Cuando dices "Yo debería hacer esto", estás tratando de mejorar a Dios. Estás diciendo "has cometido errores, yo debería ser así y tú me has hecho de otra forma". Estás tratando de pasar por encima de Dios. No es posible. Estás luchando en vano. Estás destinado a fracasar.

         Y cuanto más fracasas, más te desprecias. Cuanto más fracasas, más te censuras. Cuanto más fracasas, más impotente te sientes. Y consecuencia de este desprecio, de esta impotencia, de esta frustración, ¿cómo puede surgir la compasión?. La compasión nace cuando estás perfectamente asentado en tu ser. Tú dices "Sí, yo soy así". No tienes ningún ideal que colmar. ¡E inmediatamente empiezas a sentirte satisfecho!

        Las rosas florecen tan hermosas porque no tratan de ser como una flor de loto. Y los lotos florecen tan hermosos porque no han oído leyendas sobre otras flores. Todo en la naturaleza es intrínsecamente hermoso porque nadie trata de competir con nadie, nadie trata de ser algo que no es. Todo es tal cual es.

      Simplemente date cuenta. Se tú mismo y recuerda: no puedes ser otra cosa, hagas lo que hagas. Es un esfuerzo inútil. Tú tienes que ser tú mismo.

         Sólo hay dos caminos. Uno es rechazarte, condenarte, y seguirás siendo el mismo. O el otro camino es aceptarte, rendirte, disfrutar, deleitarte, y seguirás siendo el mismo. La actitud es distinta, pero seguirás siendo como eres.

       Una vez que te aceptas, nace la compasión. Y entonces empiezas a aceptar a los otros.



                                                                    OSHO
                                       "A suden Clash of the Thunder" # 8, Q.1
 

domingo, 10 de marzo de 2013

CUENTO

     El soberano de un gran reino se encontraba ya en una avanzada edad y quería asegurarse de que, antes de abandonar el mundo, le transmitía a su hijo una importante lección. A lo largo de las épocas más difíciles de su reinado, aquello  había sido clave para mantenerse firme y conseguir que finalmente reinara en su país la paz y la armonía. Por alguna razón, el joven príncipe no acababa de entender lo que su padre le decía.
    - Sí, padre,comprendo que para tí es muy importante el equilibrio, pero creo que es más importante la astucia y el poder.
       Un día, cuando el rey cabalgaba con su corcel, tuvo una gran idea.
     - Tal vez mi hijo necesita , no que yo se lo repita más veces, sino verlo representado de alguna manera.
      Llevado por un lógico entusiasmo, convocó a las personas más importantesmde su corte en el salón principal del palacio.
      -Quiero que se convoque un concurso de pintura, el más grande e importante que se haya nunca creado.
      Los pregoneros  han de hacer saber en todos los lugares del mundo que se dará una extraordinaria recompensa al ganador del concurso.
      -Majestad -preguntó uno de los nobles-, ¿cual es el tema del concurso?
      -El tema es la serenidad, el equilibrio. Sólo una os doy: bajo ningún concepto rechazaréis ninguna obra, por extraña que os parezca o por disgusto que os cause.
      Aquellos nobles se alejaron sin entender muy bien la sorprendente instrucción que el rey les había dado.
      De todos los lugares del mundo conocido acudieron maravillosos cuadros. Algunos de ellos mostraban mares en calma, otros cielos despejados en los que una bandada de pájaros planeaba creando una sensación de calma, paz y serenidad.

 Los nobles estaban entusiasmados ante cuadros tan bellos.
      -Sin duda, su majestad el rey va a tener muy difícil elegir el cuadro ganador entre obras tan magníficas.
      De repente, ante el asombro de todos, apareció un cuadro extrañísimo. Pintado con tonos oscuros y con escasa luminosidad, reflejaba un mar revuelto en plena tempestad en el que enormes y oscuros nubarrones.
      Los nobles se miraron unos a otros sin salir de su incredulidad y pronto irrumpieron en burlas y carcajadas.
      -Sólo un demente podría haber acudido a un concurso sobre la serenidad con un cuadro como éste.
       Estaban a punto de arrojarlo fuera de aquella sala cuando uno de los nobles se interpuso diciendo:
       -tenemos una orden del rey que no podemos desobedecer. Nos dijo que no se podía rechazar ningún cuadro por extraño que fuese. Aunque no hayamos entendido esta orden, procede de nuestro
soberano y no podemos ignorarla.
       -Está bien-dijo otro de los nobles-, pero poned este cuadro en aquel rincón, donde apenas se vea.
   
       Llegó el día en el que su majestad el rey tenía que decidir cuál era el cuadro ganador. Al llegar al salón de la exposición, su cara reflejaba un enorme júbilo y, sin embargo, a medida que iba viendo las distintas obras su rostro transmitía una creciente decepción.
       -Majestad, ¿es que no os satisface ninguna de estas obras?- preguntó uno de los nobles.
       - Sí, si son muy hermosas, de eso no cabe duda, pero hay algo que a todas les falta.
      El rey había llegado al final de la exposición sin encontrar lo que tanto buscaba cuando, de repente, se fijó en un cuadro que asomaba en un rincón.
       -¿Qué es lo que hay allí que apenas se ve?
       -Es otro cuadro, majestad.

       - ¿Y por qué lo habéis colocado en un lugar tan apartado?

     -Majestad, es un cuadro pintado por un demente, nosotros lo habríamos rechazado, pero siguiendo vuestras órdenes de aceptar todos los que llegaran, hemos decidido colocarlo en un rincón para que no empañe la belleza del conjunto.
       El rey que tenía una curiosidad natural, se acercó a ver aquel extraño cuadro, que, en efecto, resultaba difícil de entender. Entonces hizo algo que ninguno de los miembros de la corte había hecho y que era acercarse más y fijarse bien. Fué entonces cuando, súbitamente, todo su rostro se iluminó y, alzando la voz, declaró:
      -Éste, éste es, sin duda, el cuadro ganador.
     Los nobles se miraron unos a otros pensando que el rey había perdido la cabeza. Uno de ellos, tímidamente, le preguntó:
      -Majestad, nunca hemos discutido vuestros dictámenes, pero ¿qué véis en ese cuadro para que lo declaréis ganador?
     - No lo habéis visto bien, acercaos.
     Cuando los nobles se acercaron, el rey les mostró algo entre las rocas. Era un pequeño nido donde había un pajarito recién nacido. La madre le daba de comer, completamente ajena a la tormenta que estaba teniendo lugar.
     El rey explicó qué era lo que tanto ansiaba transmitir a su hijo el príncipe.
       -La serenidad no surge de vivir en las circunstancias ideales cono reflejan los otros cuadros con sus mares en calma y sus cielos despejados. La serenidad es la capacidad de mantener centrada tu atención, en medio de la dificultad, en aquello que para ti es una prioridad.

martes, 5 de febrero de 2013

PODEMOS ELEGIR

    Todo ente que vive en la naturaleza tiene lo que se llama un SER. El SER es lo que hace que ese ente exista. Todos compartimos, en mayor o menor medida, ese ser. Ese SER es fuente de sabiduría, de creatividad, de bondad y de belleza. Por eso hay que ser tan respetuoso con la naturaleza, porque todos, al nivel del ser, constituímos una unidad. No basemos nuestra relación con la naturaleza en un simple deseo de manipularla, controlarla y dominarla, sino de una forma más creativa.

     Este SER está cubierto  y la vida es la oportunidad que todos tenemos para que ese ser cada vez esté más presente en nuestro caminar. Así es como vamos creciendo y evolucionando hasta alcanzar nuestra plenitud. A medida que ese ser que vive en nuestra profundidad se va desplegando más y más a través de las capas de nuestra personalidad, cuando miramos al mundo empezamos a ver un amplio campo de juego y un enorme mundo de posibilidades y de oportunidades. Nuestra vida se llena de agradecimiento y de celebración y es esa forma particular de observar, la que nos invita a movernos hacia aquello que vemos como algo que ofrece un valor añadido a nuestra vida.

      Sin embargo, hay veces en que nuestro egoísmo, nuestro alejamiento de valores trascendentes y nuestra falta de interés por los demás, hacen que esa fuente de abundancia que es nuestro SER, permanezca dormido. Entonces, cuando miramos al mundo, contemplamos un espacio lleno de trampas, de dificultades y de peligros. Eso hace que estemos permanentemente en estado de alarma, tensos y sin un momento para relajarnos y disfrutar. Sin duda, esto es algo que puede llevarnos no sólo a vivir asustados, sino también a enfermar.
    
      Dado que la realidad es un conjunto infinito de posibilidades, yo puedo relacionarme preferentemente con aquello que es difícil, incómodo y molesto y sentirme continuamente expuesto a peligros, y por lo tanto, vulnerable, o puedo relacionarme con aquello que me invita a crecer y a evolucionar.

    Es cierto que todo está en la misma realidad, pero yo puedo fijarme y llevar mi atención exclusivamente a la parte más dura y difícil de mi existencia. Si así lo hago, mi vida se llenará de resentimiento, frustración y desesperanza. Si, al contrario, soy capaz de ver lo atractivo y valioso que hay en la vida, aunque existan dificultades y retos, no caeré en la sensación de impotencia o de desesperanza en la que se cae tan fácilmente cuando uno sólo se enfoca en lo que teme, en aquello que puede salir mal o en aquello que parece inaccesible.

        NOSOTROS PODEMOS ELEGIR EL TIPO DE PERSONAS QUE QUEREMOS SER EN CADA MOMENTO Y ESTO VA A AFECTAR AL MUNDO QUE PODEMOS LLEGAR A PERCIBIR

      Cuando afloran esa bondad y esa belleza que TODOS tenemos, las cosas se ven de forma diferente y somos capaces de hacer con alegría lo que de ninguna forma haríamos si eso mismo lo viéramos desde otra perspectiva. De eso se trata, de que CUANDO MIREMOS EN UNA DETERMINADA DIRECCIÓN EN NUESTRAS VIDAS, EN LUGAR DE VER SÓLO MUROS, BARRERAS, OBSTÁCULOS Y LIMITACIONES, VEAMOS ESE CAMPO DE JUEGO EN EL QUE UTILIZANDO NUESTROS TALENTOS, NUESTRAS CAPACIDADES Y NUESTROS RECURSOS, NO SÓLO ALCANCEMOS LAS METAS QUE PERSEGUIMOS, SINO QUE ADEMÁS, DISFRUTEMOS DEL PROCESO.

     Cada uno de nosotros puede ser en cada instante de su vida una persona que con las cartas que le han tocado juega su mejor juego, o también podemos ser una persona que, le toquen las cartas que le toquen, siempre jugará una pobre mano.
    Esta tarea de aflorar nuestro verdadero SER no es fácil y sin embargo, sí es posible, aunque requiera de nosotros un enorme compromiso. Son aquellos valores, que nos dirigen hacia nuestra plenitud, los que a base de practicarlos una y otra vez se convierten en virtudes. Son estas virtudes las que tienen el poder de hacer emerger en nosotros esa extraordinaria realidad que somos y que muchas veces permanece oculta bajo capas de ignorancia y de miedo.
     Un primer paso que podemos dar es abrirnos con humildad y con entusiasmo a la idea de que dentro de nosotros, seamos ricos o pobres, estemos sanos o enfermos,tengamos un trabajo maravilloso o no tengamos trabajo, hay algo de extraordinaria grandeza, algo que viene determinado no por lo que tenemos, sino por lo que somos. Esto hará que nos respetemos más y que no nos empequeñezcamos ni nos humillemos a nosotros mismos cuando nos encontremos en circunstancias difíciles. Esta visión de lo que todos somos no sólo puede inspirarnos, sino que también puede sobrecogernos.

martes, 29 de enero de 2013

MÁS SOBRE EL MIEDO

  Cuando entramos en este mundo con el miedo, se forman en nosotros una serie de creencias muy curiosas:

     1º Hay algo profundamente inadecuado en nosotros.
     2º El mundo es un lugar peligroso
     3º Estamos completamente solos.


      A partir de esa experiencia de pequeñez y de soledad, empezamos a desarrollar una estructura mental que se denomina EGO.


      El EGO ha de ayudarnos  a lograr varias cosas:

1º. Olvidar, ocultar o sobrellevar como sea nuestra percepción de fragilidad
2º. Superar, de la mejor manera posible, nuestra sensación de insignificancia y soledad.
3º. Ayudarnos a sobrevivir en un mundo percibido como separado de nosotros y hostil.

    De aquí podrían partir tanto nuestra necesidad de buscar el control y la seguridad, como nuestra obsesión por aparecer como seres valiosos a los ojos de los demás, y también nuestra inclinación a pertenecer a un grupo, a una colectividad.

     Si, verdaderamente nos sentimos tan frágiles y tan solos en medio de un mundo peligroso, no es de extrañar que nuestra vida esté llena de miedo y de tensión.
     También de ahí emerge esa marcada obsesión por dominar y por evitar ser dominados que está en la base de muchos conflictos humanos y de todo comportamiento violento.

    La importancia de convertirnos en observadores diferentes de la realidad es enorme, ya que vamos a comportarnos de acuerdo a lo que estamos percibiendo en cada momento. Si consiguiéramos darnos cuenta de hasta qué punto nuestra manera de prestar atención afecta a nuestra vida y a la de los demás, posiblemente tomaríamos decisiones muy diferentes de las que muchas veces tomamos.

lunes, 28 de enero de 2013

           "NO ES EL OTRO EL QUE CONSTITUYE UN OBSTÁCULO A TU LIBERTAD. ERES TÚ MISMO. SON LAS FUERZAS EN TÍ EXISTENTES LAS QUE CERCAN TU CONCIENCIA. ELLAS SON TU VERDADERO Y ÚNICO ENEMIGO"



                                        Walkman Hervé

SOBRE EL MIEDO

   En el inconsciente hay dos fuerzas bien diferentes, una que nos anula y otra que nos ayuda.

- La parte que nos anula es donde están acumulados todos los pensamientos tóxicos que hemos tomado del entorno y la cultura. Ahí están también todos los pensamientos ponzoñosos que hemos ido generando a base de hacer evaluaciones e interpretaciones distorsionadas.
- En otro espacio del inconsciente se encuentra nuestra conciencia dormida, que es fuente de sabiduría y creatividad.

     Cuando nos liberamos del miedo, este cambio en el estado mental favorece el despertar de esta última consciencia y es entonces cuando somos conscientes de aquello que nos limita, porque entra una luz que proyecta tal esplendor sobre las cosas que nos están limitando y quedan expuestas.

    De la luz de la consciencia sale la compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás. Quien de verdad es compasivo entiende que todo el daño que nos causamos los hombres a nosotros mismos y a los demás no es por una maldad intrínseca, sino porque vivimos asustados, nos sentimos acorralados y eso nos vuelve intolerantes y agresivos. La compasión nos lleva a conectar con nuestro sufrimiento, con nuestra soledad, con nuestro miedo y con nuestra sensación de desesperanza. Somos compasivos cuando nos damos apoyo a nosotros mismos y a los demás. La compasión permite observarse con afecto y sin animosidad.

    De la ACEPTACIÓN y de la COMPASIÓN surge una nueva forma de COMPRENSIÓN y una nueva forma de ver, que se acerca a lo que denominamos SABIDURÍA.

    Igual que la luz disipa la oscuridad, la auténtica compasion disipa muchos de nuestros miedos.
 

jueves, 22 de noviembre de 2012

           "Lo que se resiste persiste, lo que se acepta se desvanece"

     De la aceptación y de la compasión surge una nueva forma de comprender, que se acerca a lo que denominamos sabiduría.

       Igual que la luz disipa la oscuridad, la auténtica comprensión disipa muchos de nuestros miedos.


Dr. Mario Alonso Puig

viernes, 28 de septiembre de 2012

¿QUÉ SIGNIFICA EL ESTRÉS EN EL CUERPO HUMANO?



    "El estrés es la causa de, como mínimo, el 95% de las enfermedades; y el 5% restante fue causado por el estrés sufrido en un determinado momento por algún antepasado de esa persona." Dr. Bruce Lipton, Facultad de Medina de Stanford, 1998.
    Existe una diferencia importante entre los temas circunstanciales que normalmente consideramos estresantes y el estrés fisiólogico que produce una enfermedad. El estrés fisiológico es el que se produce cuando nuestro sistema nervioso se desequilibra.
    El sistema nervioso autónomo consta de dos partes, el sistema nervioso parasimpático, que se encarga del crecimiento, la salud y el mantenimiento corporal, así como de los procesos automáticos como la digestión, sistema endocrino, sistema inmunológico...; Y el sistema nervioso simpático, que funciona de forma mucho menos frecuente. El sistema nervioso simpático es lo que llamamos sistema de "pelea o de echa  a correr", costituye la alarma. Es el que salva nustras vidas en un determinado momento de peligro. Cuando salta la "alarma", el flujo sanguíneo cambia por completo, ya no acude al estómago para ayudar a la digestión de los alimentos. Tampoco se dirige a los lóbulos frontales del cerebro para formar un pensamiento creativo; ni va hacia los riñones y el hígado. La gran parte de la sangre se dirige entonces a los músculos, porque tu organismo piensa que va a tener que luchar intensamente, o echar a correr lo más rápido posible, cuando algo amenaza su vida.
Por consiguiente, en esos instantes usted no necesita ponerse a digerir el alimento que ha ingerido, o que el hígado inicie un proceso de purificación de toxinas, o que los riñones equilibren la electrolisis, o que tenga pensamientos creativos; no puede emplear el tiempo en ninguna de esas cosas porque si no sobrevive en los próximos minutos todo lo demás carece de importancia.
    Aunque todos esos cambios están pensados para salvar su vida, si se mantienen a lo largo del tiempo mediante un estrés continuo, pueden causar serios daños a los órganos, afectando de forma directa y específica a su sistema inmunológico.
 Esto es lo que sucede a nivel orgánico, pero y a nivel celular ¿qué sucede? Todas nuestras células dejan de realizar su crecimiento normal, de salud y de mantenimiento del organismo. Las células se cierran totalmente, nada entra ni sale; por tanto, no reciben la debida nutrición, ni el oxígeno, ni los minerales... Tampoco se liberan de los productos de desecho ni de las toxinas mientras se encuentran bajo una situación de estrés. Toda la actividad corporal se para, excepto aquella que es imprescindible para la supervivencia. Esto causa un proceso de intoxicación en el interior de la célula que le impide su normal crecimiento. De hecho, el doctor Bruce Lipton dice que es así como generamos las enfermedades y los males genéticos.
    El proceso de lucha o huye representa la respuesta necesaria para salvar nuestra vida en un momento de emergencia, pero no debe mantenerse durante largos periodos de tiempo. El problema radica en que una gran parte de las personas se mantiene en esa situación de forma prolongada. Y cuando esto es así, se producen resultados inevitables. Finalmente, algo se rompe y manifiesta un síntoma. Cuando existe un considerable número de síntomas, lo llamamos enfermedad. Así pues, una enfermedad se produce sencillamente  cuando el debilitamiento de la cadena celular se quiebra por la presión de lo que denominamos estrés.
    También se descubrió que las células que estaban adecuadamente dispuestas al crecimieto y a la curación se muestran literalmente inmunes a la enfermedad. Es decir, "Una célula que crece y se muestra sana es inmune a la enfermedad"